El Vértigo
Es
transportado
se le abre
la nuca
repica contra el ruido
y el pabellón se torna
inmenso
de las manos
gotean dedos
Fue un paso
el cuarto se vació
se llenó el aire de una línea
que partía el tronco de los cuerpos
Pesado
El ventanal era mínimo
y la pista
se le abalanzó
todo el vidrio
sólo de él
se encendió
mirando hacia afuera
esperaba en la silla
en el medio de la silla
nada llegaba
al suelo
de repente
detrás del paso
ser atrapado
en la ingravitud
solo sudor
sin control
ni manera de atajarlo
es
claro
Ad a Yarkon
Esta tierra de acá
el banco marrón sobre la orilla
los dos viejos y el perro: se pelean
él habla sfaradit, pero ella está mejor ubicada
el perro se tiró a descansar
y me mira diciendo ¡qué hiciste!
Este perro
la ciudad está despedazada
y por sus jirones, respira
El lujo no se acomoda
pero empuja y tironea sobre la playa
otras fachadas
observan al shuk
las narices anchas y las manos de metal
el mercado sacado de otro lugar
oscuro
el yeso se raja
y el aire se llena de gritos y aceite
las barbas se esconden tras los libros
y la tradición se cubre el rostro
Acá a treinta cuadras
el Nevek Tzedek
Gutman proyecta un prisionero
desarmado
en su celda
Luego, junto a este río
rodeado de brazos de metal
(siguen arrancando los edificios desde el suelo)
dejan un espacio verde
y si uno lo camina
se puede ver reflejado en los nombres
qué mataron
Los nombres
en una lista
taxativa.
Estas letras
y los puentes que van
desde este lado
a este otro
esta gente
que se parece
este banco prolijo
todo está
lejísimos
Yad Vashem
Caminar solo a un espacio vacío
como anticipo: tierra y eucalipto
es todo parco y seco
el árbol verde y el color de la piedra que se repite.
Se termina el bosque
la puerta grita un silencio extenso
de piedra,
las figuras y formas geométricas
repiten:
llegaste
saliste de eso otro
dónde estabas
A través del corredor
los muros se aproximan y desaceleran
quisieran caerse sobre uno
y te aplastan
quisieran rezar
sobrevuelan la montaña /se sostienen entre sí \ vuelven a caer
y quisieran hacerse infinitos
grises
terminar de juntarse sobre la ciudad
Los isntantes
en que desaparecen los visitantes
uno recuerda
que se mató gente
El edificio se encarna en la montaña
se expande de piedra metal y cemento
y no tiene nada que ver
con los muertos
Se toma un arma y se dispara
y mientras más se dispara
se torna más fácil.
Me duelen los pies
de caminar entre tanto
en el pasillo
se amontona una pila
de zapatos robados
(Caminaron solos
hacia el gas
descalzos)
En la segunda pasada
las voces de los testimonios
como muertos en las paredes
que sobrevivieron
Para dejar de ser uno mismo
use el lugar del otro
vea con sus ojos
reproche con su crítica
sufra por sus derroteros
intente darse cuenta de cada palabra
qué diría a continuación
y qué piensa realmente
cómo son su casa y sus padres
de qué manera viste
qué quiere su religión
cómo lo ve a usted
y qué busca realmente
aunque no busque nada
para dejar de ser uno
aunque se equivoque
y ese lugar
sea totalmente nuevo.
Barcelona
Si el mineral duro
serpentea entre los balcones
no deja de moverse
entre caleidoscopios de hormigón
y bronce lavado
Cuándo se va a detener
De qué forma va a quedar clavado
Desde cuáles ventanales
va a mirar la ciudad
con las persianas a media asta
y los umbrales
comiéndose a la gente.
Cuándo se va a cansar
y preferirá volverse
Atractivo y estanco.
Versión 2 à ayudón del tío
Dar un paso y alejarse de la casa
entrarse a una zona fría
sobre toda la espalda la fachada
la mochila, la valija
Dentro
las manos que ayudaron a armarlo tapadas.
Cerca del final, el suelo
y aún más cerca, una planta.
La casa se va hinchando con el paso
se endurece, juega, se transparenta
pero todo esto no puedo verlo
no está en mi rango.
Sin embargo otro paso
y la espalda se congela
me doy vuelta a calmarla
pero ella tenía razón:
la casa se volvió inmensa
podrá verse desde todas partes
pero a pasos fríos,
las manos en la espalda,
voy a desaparecerme.
Avignon (Lorelei)
El conflicto trasladado
Le mush, le lev, les ei
le men-tu/on, le shev
el echarpe que no encaja
el cielo helado
y la distante
rubia y seria
distraída en otro andén
ça vá
-dulcemente- (lento)
se va acercando su silueta
me empieza a hablar
el idioma y me dejo enfriar el cuello (el cü)
me dejo sonreir de costado (le nishon)
me dejo acompañar adentro
de la estación, una foto
y sin que ella se entere
la abandono hacia París.
Paris compite ajustadamente entre el mito y las posibilidades. Le resulta imposible volverse inmensa y abarcar todo el globo, aunque sospecho que solo es cierto porque así lo prefiere. Su mito, en cambio, sí. Atraviesa los océanos cargándose de ondulaciones e impregna los oídos y los libros de nuestras tierras menores.
Sin embargo, al recorrerla finalmente, habiendo dejado atrás las distancias irreales que la circundan, uno descubre que no solo está caminando en el mito, sino que el mito es cierto y sólo de una manera sinuosa.
Dentro suyo, París se torna un nuevo mito de figuras de yeso y bronce, espacios agigantados y fachadas arrogantes. Uno comprende lo mucho que se está perdiendo tan solo por venir aquí a reconfirmar las historias. Cada jardín pareciera exigir una vida para poder alcanzar la grandeza ficcional que las erige, pero tenemos tan solo cuatro días. Y todo se vuelve aún más enorme y fatuo.
París logra encerrar su propio mito y luego, cuando este la supera, vuelve a crecer entre su gente, sus luces nocturnas, sus reyes y el Sena que la atraviesa, la nutre y sigue expandiendo al resto del mundo su cara lavada.
Fin de Amsterdam
Reglas y costumbres de uso generalizado
llenas de aceite
lámparas rojas que arden
se corren las cortinas
y todo se ve mucho más claro.
Las nubes se tragan al sol
muy temprano
cayó la noche cayó el día y llegó la noche
Otra mano corre una persiana
y el momento que se detiene
empieza a repetirse el grito
el golpeteo del vidrio
los ojos ensayados y el pecho empañado
la boca, las piernas, la silueta
todo detrás de un ventanal
a la venta
para el consumidor tipo
el hombre repetido
serial.
Londres
El suelo de Londres se aceleró hacia nosotros
Crack
nos rompieron las piernas contra el empedrado
todos quedaron con cara de aturdidos
la boca y las pupilas deseando
su mundo era un espejo del mundo
como si todo el resto estuviera equivocado
y los corsarios estos tenían
edificios contra el cielo
puentes entre todas las orillas
educación gratuita
detalles
detalles
árboles que brillaban de noche
fachadas silenciosas que te comían los ojos
jardines totalmente verdes en invierno
estos corsarios.
Pasé la noche viajando entre varias cosas
sentado en un asiento terrible y a la mañana
desperté con el celular perdido. Ya no tengo más mi celular. Voy a decirlo de otra manera para que no se convierta en un diario íntimo.
Lo real y lo tangible
lo que entra en la boca y se puede chupar
morder hasta atravesarlo
sentirlo pasar por la garganta
la comida no
el plástico – la tela – el metal
no valen nada
no significan nada
no cuestan nada
hasy cosa smás graves para perder
la dignidad, la valentía
otras cosas reales
otras cosas importantes
estas están bien
esto que uno tiene encima
los efectos personales
Cito la primer página del primer cuaderno Gloria
Escocia en los ojos
se trepa entre los párpados
la nieve y la niebla
una roca gris al lado de la otra
apiladas contra la montaña y las calles
tan inamovibles que mantienen
el alcohol y la moneda
picantes en las pupilas
van quemando
una representación de sí mismas
la forma de la erosión.
Hizo falta escapar
de esas rocas apiladas
y dejarse en la montaña.
Desde Arthurs Seat
la tierra blanca
alzaba sus dedos hacia las nuves
tocándolas
y nosotros mirábamos
(solo eso)
en el medio.
Vuelta a Londres por 1 día
Estamos en el medio del rumbo
en un segundo plano separado
de la bifurcación surgen repetidos
los rostros blancos y los dientes amarillos
aquí y allá sonríen mordiendo
el frío les deja las mejillas rojas
y en las manos guantes negros.
Entonces nos separamos
como la bifurcación
y en la soledad encuentro un canal de agua
totalmente quieta.
Sumergirse entre ladrillos expectantes
justo después de encontrar las formas y las luces
La calle respira a un solo ritmo
la ciudad se prolonga entre los recuerdos
se asienta finalmente
con el silencio de los pilares
y el frío de las ventanas
Aeropuerto Sabiha-Gokcën **TURQUÍA
La cabeza le dice a las piernas
le dice a las manos
la cabeza le dice a los ojos y la boca
a la sonrisa
pero mientras tanto
los ojos ven, la boca besa
el aire respira entre los pulmones
y las manos apretadas.
Entonces la retina detrás del cristalino
la mucosa húmeda del paladar
las yemas de los dedos gastadas
comen tratan observan y tocan
le dicen a la cabeza en un idioma
que esta no entiende, pero que imagina
una mueca de asco
párpados filosos y a media asta
nudillos blancos en los bolsillos
y entonces se les vuelve a repetir
la magnificencia recortada
la belleza simple y ostentosa
el río gigantesco empujando la tierra
pero la mueca clavada
sigue ahí
con lo propio
la náusea adoptada.
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Entre toda esta náusea
el río ancho
con la bruma que le quita el horizonte
y rodando sobre él
la bandada blanca
el recorte negro que sobrevuela
batiendo las alas y expandiendo
el aire, las ondulaciones
las costas enfrentadas
como creciendo de la separación
transportante entre las plumas las palabras
reunidas en su lugar propio.
Ni el mismo río
Ni las mismas aves.
La capadocc(KY)ia resultó un gusto extravagante pero que sumó algo al viaje. La tierra en la región parece moldeada por el capricho infantil de algún ídolo. Las curvas suaves que insinúa el paisaje hacían recordar otras líneas femeninas más cálidas. El frío y la nieve que nos empapó los pies no encajaban del todo con el color árido de la roca.
Como en todos lados, el hombre se encargó de roer la tierra con sus propios dientes. Las cuevas y las casas de palomas sobrepuntuaban el paisaje. En algunos casos lo volvieron increíble. Los hoyos vacíos, sin embargo, parecían bocas que gritaban algo para perderlo en el viento.
La única gran contra, fuera de la fresca, fue escuchar en lugar de a la tierra, el graznido de los vendedores sonrientes
Estambul me deja con la imagen de sus palacios y mezquitas, y con la impresión fija de su río coronado y explosivo. Sin embargo a sus calles (tan similares a las del once) se las podrían meter en el culo. [Siento que no paré de perder plata]
En definitiva, el viaje volvió a terminar en Alba. No pude al final ver bien el parque ni el laberinto. Me habría gustado tener más tiempo para recorrerlo todo.
En el avión, descansado, el bis:
me habría gustado tener más tiempo para recorrerlo todo
(pero ahí radica la gracia, ¿no?).
FIN DE VIAJE
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